El palacio de Partarríu, Escenario de “El Orfanato”

Construido en 1898, el caserón en el que se rodó ‘El Orfanato’ (2008) oculta tras sus muros varias historias de cine.
Belén Rueda interpreta a una mujer que regresa con su familia al orfanato en el que creció de niña con la intención de abrir una residencia para niños discapacitados. El nuevo entorno despierta la imaginación de su hijo, que comienza a dejarse llevar por juegos de fantasía cada vez más intensos. Éstos van inquietando a Laura progresivamente hasta el punto en el que llega a pensar que hay algo en la casa que está amenazando a su familia.
El Palacio Partarríu está situado en Villa Parres a la entrada del casco urbano del pueblo, en la acera de la izquierda.
La casa que da cobijo a una angustiada Belén Rueda en ‘El orfanato’, es mucho más que unos muros cargados por el peso de su propio pasado. También oculta más historias de celuloide y hasta una tragedia propia.
Entre las paredes del centenario inmueble se filmó, en 1990, una buena parte de ‘Los jinetes del Alba‘, de Vicente Aranda. Después vendría ‘Mi nombre es sombra‘, de Gonzalo Suárez, en 1996 y ‘La balsa de piedra‘, de George Sluizer, en 2001.
El edificio, incautado durante la Guerra Civil para ser utilizado como hospital, fue construido, por encargo de Jose Parres Piñera, por el arquitecto santanderino Valentín Ramón Lavín Casalís.
Al chalé Villa Parres se le conoce en Llanes como el Palacio de Partarríu, porque la gran finca que lo delimita terminaba a orillas del río Carrocedo. La obra tuvo gran resonancia en su momento y le abrió las puertas a Lavín Casalís para ser el elegido a la hora de proyectar las Escuelas de La Arquera.
Mari Cruz Morales Saro, catedrática de Historia del Arte en la Universidad de Oviedo, define a la vivienda como una gran «casa conectada plenamente hacia el exterior, con predominio de amplios ventanales». Y sobre Lavín Casalís, que siempre se muestra «ampuloso y desmedido», opina que «le agradaba disponer de amplios medios económicos y pocas limitaciones».
Aunque la mayor parte de la historia transcurre en la casa, la película muestra otras localizaciones y paisajes que merecen la pena visitar, como el casco histórico del pueblo, los caminos vecinales o las playas de finísima arena blanca que salpican toda la costa asturiana. En la calle Mercaderes, junto a la plaza de Parres Sobrino, llamada así en homenaje a aquel prohombre al que muchos ven hoy como el fantasma de Partarríu, se rodó el atropello de la siniestra anciana Benigna, uno de los momentos más intensos y aterradores del filme.
Desde allí parten varias calles que conducen al puerto pesquero, donde un penetrante olor a salitre anuncia la presencia del Cantábrico. Al fondo, se encuentra el faro de Llanes que tiene unas vistas maravillosas a los acantilados y a los Cubos de la Memoria, una obra de Agustín Ibarrola que convierte la escollera del puerto en una gigantesca escultura de vivos colores.
Las playas vírgenes de profundas mareas, los acantilados y las misteriosas grutas se extienden por todo el concejo, pero, si quiere pisar la misma arena en la que la protagonista recoge conchas de mar con su hijo, no dude en acercarse a las de Andrín y Torimbia, dos de las más bellas y salvajes de este municipio.
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This entry was posted on Jueves, Noviembre 12th, 2009 at 6:54 am and is filed under Cine español, Ciudades de Europa. You can follow any comments to this post through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.
